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• Si es posible el poema, es posible la vida

*(22 de octubre de 2005)

Poema 11 ( del libro El Hombre y Yo)

Nada nos será dado de la libertad
sin arrancarla de nuestros corazones.
Sexo que no consiguió
sino el poema.
Locura que brilló,
sólo un instante.

Fueron palabras
todos mis odios,
todos mis amores,
el sexo y la locura
fueron palabras
hasta la libertad,
sólo palabras.

Miguel Oscar Menassa


*(12 de noviembre de 2005)

A UN RETRATO DE SOR JUANA INÉS

Este que ves, engaño colorido,
que, del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores
es cauteloso engaño del sentido;
éste en quien la lisonja ha pretendido
excusar de los años los horrores
y, venciendo del tiempo los rigores,
triunfar de la vejez y del olvido;
es un vano artificio del cuidado;
es una flor al viento delicada;
es un resguardo inútil para el hado;
es una necia diligencia errada;
es un afán caduco, y, bien mirado,
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada.

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ

*(19 de noviembre de 2005)
 

Tu mirada, una manera de comenzar.

Y otra vez como tantas:
tu mirada
una manera de comenzar.
Ocres tamices
Encubriendo lo prohibido,
Descansan sobre tu vientre
debajo
            nada,
llanura
de amatistas enquistadas
en tus entrañas de cristal,
paz y violencia encadenadas
mutando con el tiempo.
Y aquí tu vientre:
Convulsionado de dolor;
Pariendo esos ojos que serán
Sobre la mirada que me ocupa.
Entre palomas muertas
Un comienzo.

Manuel Menassa

*(26 de noviembre de 2005)

EL SILENCIO

Hoy,
me pensaba caído
en la indiferencia del olvido,
más
¿qué dicen los silencios cuándo hablan?

Este silencio espera ser amado,
calla
porque sabe arreglárselas con la angustia,
espera tranquilamente,
porque sabe,
que si es humano
no puede durar siempre.

Este es el silencio que guardan las paredes,
¿no sientes su oído mudo en el regazo,
mientras abraza la lluvia las 7 de la tarde
y las gotas callan sus miserias?

Este es el silencio de las 7 de la tarde,
el silencio de la lluvia y un grito mudo.

Fabián Menassa

3 DE NOVIEMBRE (1993-2005)

Hoy quería estar solo
para llorar tu muerte en soledad,
para morir
quieto en tus silencios.

Hoy quería descansar, en paz, este dolor;
punzón ardiente que atraviesa
hasta mi corazón, toda mi espalda.

¿Ya te vas?

Yo, no puedo acompañarte.

Sigiloso y taciturno,
he odiado, a cada paso
el rostro, en mis manos, de la muerte;
en mi propio rostro,
he amado, a cada paso
el rostro de la muerte.

¡Cobarde, cobarde, cobarde!
me doblego dócil a tu ausencia,
y no soy yo quién ríe en este día,
mas, el mundo baila
vertiginosamente a la deriva;

tampoco derramaré ni una lágrima,
este dolor es mío, no lo comparto con nadie.

Dejadme os digo
que alimente gusanos quietos
en desesperado gesto de locura,
soliloquio de estaciones secas,
bañan mi mejilla en soto voce
al compás fúnebre
de los besos nunca dados;

caricatura sangrante de las horas por venir.

Dejadme os digo,
lanzarme hacia el abismo

de días apagados y fatuos pensamientos
íntimamente adheridos a esta pena.

Este dolor es mío,
no lo comparto con nadie.

Que no me arrebate la vida
un ápice de esta locura mía,
que se detengan las horas
en el latir fugaz de corazones,
que se vistan de sueño los caminos
al estallar los lazos del destino.

Trozo de carne putrefacta,
soledad, enamorada de si misma.

Fabián Menassa

LAS PALABRAS.

No digas que son poco las palabras,
esos guantes que visten

los infinitos dedos del silencio,
esas manos cargadas de sentido
merced a su gamuza tan sonora
que hasta la soledad se vuelve humana
y salen desde el fondo de la tierra

las sílabas heridas o pequeños gusanos
que balbucen raíces y misterios.
No digas que son poco las palabras
porque no desintegran los refugios
del hambre o la injusticia ¿Es poco el sol,

y tampoco derrota a la amargura?
¿Con qué manejarían nuestras manos
la fuerza nuclear que es nuestra vida
a no ser con su guante que pronuncia?
¿Con qué sino con su manopla hablada
iban a usar el bisturí del miedo
para cortar el cáncer de la muda
indiferencia que nos hace bloques
solitarios, ajenos, inauditos?
Las teje densa urdimbre solidaria,

un hilo humano las hilvana y cose
y en su hueco sonoro soy fraterno.

Leopoldo de Luis

*(3 de diciembre de 2005)

RECADO

Amor, amor de aquí: pásame el brazo
por la cintura. Amor, toca esta frente,
di una frase vulgar, casi inocente,
ríe, ríe después... Tengo un retazo
de sol bajo la tela de mi hombro.
Arráncalo de ahí, dáselo a un nido.
Llora como si ya te hubieras ido,
y cállate en el punto en que te nombro.
Amor, amor, ¡sujétame esta gota!
(¿Verdad que se parece a la mar rota?)
Mi corazón para la luz se cierra.
Al sur de todo vengo abandonada.
Deténme: estoy muriéndome por nada,
arrepentida de mirar la tierra.

Carilda Oliver Labra

*(10 de diciembre de 2005)

INTERROGACIONES

¿Cómo quedan, Señor, durmiendo los suicidas?
¿Un cuajo entre la boca, las dos sienes vaciadas,
las lunas de los ojos albas y engrandecidas,
hacia un ancla invisible las manos orientadas?
¿O Tú llegas, después que los hombres se han ido,
y les bajas el párpado sobre el ojo cegado,
acomodas las vísceras sin dolor y sin ruido
y entrecruzas las manos sobre el pecho callado?

Gabriela Mistral

HOY NAZCO IRREVERENTE

Fuimos desenterradores
al compás de las palabras
cuando los pozos de lodo
cubrían la superficie de la tierra.

Era cansado caminar.

La densa planicie
desmerecía el paisaje
y los hombres eran
cavernícolas de a pie
que disimulaban
estratégicamente
la sonrisa y el destino.

Hoy nazco irreverente
ante la magnitud del viento.
Desplazando mis ideas
lograré tenderme sobre los sueños
y vivir sin restricciones durante siglos.

 

Magdalena Salamanca

*(17 de diciembre de 2005)

ME DESORDENO, AMOR, ME DESORDENO.

Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada;
Y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.
 
Te toco con la punta de mi seno
Y con mi soledad desamparada;
Y acaso sin estar enamorada;
Me desordeno amor, me desordeno.

Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa de veneno;

Y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno amor, me desordeno.

Carilda Oliver Labra.

*(24 de diciembre de 2005)

PINOS DE NAVIDAD

A la medianoche justa,
en llegando el Bienvenido,
los que se durmieron hombre
se van despertando pinos.

Los gigantes son nonada,
los fuertes son temblorcillo,
y la Tierra sube y sube
por los brazos de los pinos...

Los bultos de gladiadores,
de almirantes y caudillos
serían escamoteados,
que esta noche manda un Niño...

Pesaban los animales,
las montañas y los ríos;
pero ahora pesa el mundo
lo que la aguja del pino.

El aire no huele a fruto
a flor, ni a viento marino.
Huele a renuevo de un día,
al Dios-Chiquito, al Dios-Niño.

De ramos verdea el mundo
porque está bajando un Pino,
¡rompe el aire, da en la Tierra
y posa el pie a lo divino!

Gabriela Mistral

*(31 de diciembre de 2005)

NOCHE VIEJA

Caigo, voy cayendo por la comisura de tus labios,
detengo mi caída para besarte, porque voy a morir.
Deslizo por tus pechos, agonizantes, mi sonrisa
y alcoholes y locuras inician la danza del adiós.

No es que se baile festejando mi cercana muerte,
no se emborrachan las almas puras para llorarme,
ni se quiebran las voces altas para oírme partir,
ni estallan los vientres de pasión para olvidar.

Se danza para que los temblores lleguen a tu piel,
para que tu piel alcance en los sonidos quebrados,
la música radiante e imposible, las voces del amor.

Antes de morir la caricia negra se contorsiona,
vive con frenesí los últimos goces de tu cuerpo
y doce campanadas desesperadas devoran el final

Miguel Oscar Menassa